Cómo hacer frente a la fatiga pandémica


La situación que estamos viviendo me ha hecho reflexionar mucho. Entre otras cosas, he reflexionado acerca de la capacidad del ser humano para cambiar. Hace poco más de un año, no nos imaginábamos que íbamos a acabar viviendo una pandemia que ha modificado completamente nuestras vidas: confinamientos, uso de mascarillas, restricciones de movilidad, restricciones en el ámbito social, etc. Y ¿sabéis qué? Que hemos podido amoldarnos hasta tal punto que lo que vivíamos antes hoy nos parece extraño.


Claro está que, a pesar de esta gran capacidad para amoldarnos, este cambio tan brusco conlleva consecuencias psicológicas, sociales y físicas. A este malestar generado por la pandemia se conoce como fatiga pandémica. Por lo tanto, se entiende por fatiga pandémica a la consecuencia de meses de incertidumbre y miedo y de la modificación de cómo antes entendíamos la vida. Esta sensación podría traducirse en ansiedad, desánimo, tristeza, desesperanza y anhedonia.


¿Qué podemos hacer ante esto?


Lo más importante que debemos hacer ante esta situación y ante cualquier otra es CUIDARNOS. Es esencial recordarlo, ya que en la situación en la que vivimos con preocupaciones por el futuro, miedos e incertidumbre es fácil olvidarse de unx mismx.

¿Cómo podemos hacerlo?


- Escuchar nuestras emociones: como ya sabéis todas las emociones tienen la función de comunicar. Por ejemplo, la emoción de sorpresa activa nuestro cerebro para estar alerta ante una situación desconocida, por lo que la función es de protegernos. Por eso, es importante escucharnos y ver qué emociones estamos sintiendo, así poder aceptarlas y no reprimirlas. De esta manera, se podrán gestionar de una manera adecuada.

- Cuidar nuestro cuerpo: el cuidado del cuerpo es esencial para estar sanos y encontrarnos bien. Para cuidar nuestro cuerpo debemos seguir unos hábitos saludables tanto alimentarios como de ejercicio físico.

- Mantener nuestra vida social: los humanos somos seres sociables, por lo que es importante no perder nuestra vida social por culpa de las restricciones. Hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías podemos conectarnos con nuestros familiares y amigxs. Sentirnos acompañados reduce el nivel de ansiedad.

- Ejercicios de respiración: cuando nos demos cuanta de que estamos estresados o nerviosos, o sentimos ansiedad ante alguna situación o pensamiento, es interesante trabajar la respiración para controlarlo. Otras alternativas pueden ser la meditación o yoga.

- Vivir en el aquí y ahora: centrarse en el presente ayuda a reducir la incertidumbre y la desesperanza frente al futuro. Estar en el presente es costoso, pero ayuda a vivir de una manera más consciente lo que se hace en el momento. Además, ayuda a ver con perspectiva lo que está y no está en nuestras manos.

- Organizarse: realizar un horario con las actividades que debes hacer y los momentos de descanso de los que dispones es fundamental en tiempos de incertidumbre. Tener una estructura flexible del día a día ayuda a estructurar mejor la cabeza. En este horario sería interesante incluir actividades que te gusten y que te aporten bienestar psicológico, social y/o físico.

- Limitar el consumo de noticias: es importante estar informado y actualizado sobre el COVID-19. Sin embargo, un exceso de información puede aumentar el nivel de ansiedad y de desesperanza. Por lo tanto, te invito a reducir el consumo de noticias e inviertas tu tiempo libre en actividades de las que disfrutes y te aporten bienestar.


Espero que estos consejos para reducir la fatiga pandémica sean útiles para poder sobrellevar mejor esta situación.




Si tenéis alguna cuestión o sugerencia no dudéis en dejarla en los comentarios o escribirme a mi email: solaunlucia@gmail.com Estaré encantada de leeros.

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